Era la frase que le decían las vecinas maricotillas de
Aquí no hay quien viva a la "pija" del edificio. Me imagino que muchas habréis visto la serie y lo recordáis.
Pues bien, eso es lo que le pasa a mi hijo en Estrasburgo entre la comunidad de mujeres españolas, que son las que entienden.
Las escenas son las siguientes:
Cuando iba en el cuco, le levantaban la colchita llena de encajes y lazos y me decían:
- ¿Puedo mirar?
- Claro, claro, levanta, levanta --decía yo toda orgullosa.
- Mira Mary, mira el faldoncín, qué cosa más mona. Ainsss, y del cubrepañal qué me dices.Y qué patucos!!! Qué guapo te lleva tu madre, hijo.
Ahora ya sentadito en el cochecito, dentro de su saquito:
- Mary, Mary, déjame que quiero ver qué pelele lleva hoy. Uy,uy, qué guapo va este niño siempre. Y mira, con sus leotardos de todos los colores. Y que no repite modelo, oye!!!
Como va a repetir!!! Ahí está su madre rompiéndose los sesos y pensando: que si hoy voy a comer, o no, con las que tomé café el otro día, o que si hoy van a casa de Maripuri las que el otro día estaban en casa de Maripili. Ainsss!!! Cuánta presión, no puedo sacarlo de cualquier manera (ni intención de hacerlo).
Teniendo en cuenta esta premisa, hace un par de fines de semana me fui sola a Londres con mis amigas del Colegio Mayor. Sí, sí, me fuí sola. Algunas madres pensarán que soy una desalmada, pero "a mi plin, duermo en Pikolín". Lo hemos pasado genial, me he reído y disfrutado, y es la mejor terapia que se puede hacer.
Siguiendo con la historia, aquí se quedaron mis dos niños: el "Yo", con su "Miniyo"; y es que padre e hijo son dos gotas de agua!!! Sólo le dije a mi marido: "cielo, mi hijo tiene una reputación en esta ciudad".
Y con eso fue suficiente.
En Estrasburgo tenemos una vida social muy activa, y ese mismo fin de semana "los gemelos" tuvieron eventos varios.
Cuando vine de mi viaje y me encontraba con todas mis amigas me iban diciendo una detrás de otra:
- Helena, tu marido un 10, fenomenal. Y el niño, ¡ay!, cómo lo llevaba de bien puesto, conjuntado y repeinado, y bien de colonia. Una monería.
Y, yo, imaginaos, hinchada como un globo, y mi marido, ni os cuento.
Me hace mucha gracia porque cuando estaba embarazada me decía que si por qué le compraba vestidos (o sea, faldones), que por qué le ponía flores, que si luego le dicen que es una niña, que porfi, porfi, le dejara ponerle una camiseta, que qué mas da que el tono de azul del leotardo no sea el mismo tono de azul que la chaqueta...
Y ahora fijaos!!! Si es que, en el fondo, le encanta verlo arregladito y conjuntadito y que la gente le diga cosas a su niño.
Qué orgullosa estoy de él!!!
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| El artista de la pista. |
Hasta mañana, y gracias por leerme, espero que sigamos creciendo.