Me dijo: "no te hagas ilusiones que es una chorradilla, un detallín de nada". Yo, ilusiones ninguna, ya sólo con que se haya acordado de mí me doy por regalada.
Así que vino a casa y me trajo lo siguiente:
Son cuatro cajitas de cristal opaco apiladas. Dentro de cada una hay una pequeña degustación. Me dijo que me los tenia que comer por orden, empezando por arriba. Y la temática toda en rosas y rojos, ¡¡¡cómo a mí me gusta!!!
| Tomates cherry con semillas de amapola. |
| Fresas con chocolate. |
| Tarta de queso con pétalos de rosa. |
| . |
| Macarron de fresa |
No me digáis que no es una cucada. Me pareció un detalle precioso y muy rico, por cierto. Lo que se puede hacer sin gastar mucho dinero y poniendo un poco de imaginación.
Y siguiendo en la temática rosa, este fin de semana estrenamos también el pelele de Tete & Martina de Angelottes. La compra de este pelele no tiene mucha historia. Lo ví, me enamoré, llamé, me dijo el precio (puf, puf, puf), dudé unos segundos... y lo compré.
Eso sí, llegó en el mismo paquete que el de Naxos, el de Kauli y otro par de peleles más que mi madre, como ya os dije, tuvo a bien acercarle al aeropuerto a una amiga que volvía a Estrasburgo.
Pues el día que recibí el pack de peleles, estábamos en casa tomando café con otros matrimonios. Cuando mi amiga me dio mi "botín", ellas me miraron con cara de gatito de Shrek, pidiéndome con los ojos que la abriera, y yo, como es lógico, no me pude resistir. En ese momento se hizo el silencio y los maridos me miraron (y eso que iban a la suyo) y me dijeron; "pero, ¿eso es de niño?, ¿no te habrás equivocado al comprarlo?.
Yo oía el cerebro de mi marido pensando: "ves como tengo razón, ellos piensan como yo". Lo que me faltaba, que alimentaran el inconformismo de mi marido.
Os dejo foto del pelele en cuestión para que juzgéis vosotras.
Inicialmente era así:
| Lazo de tul y flor... creo que me pasé. |
Ante los comentarios recibidos, le quité los complementos y ha quedado así:
| Un poco difícil sacar la tela. |
| Que lucha, no llevamos ni zapatos. |
| La espalda. Me rechifla la tela. |
| Mirando a la cámara. Es casi misión imposible. |
| Ainsss, ¿podéis haceros una idea? |
| Por fin, ¡¡¡de cuerpo entero!!! |
Cuando se lo puse, mi marido me dijo que no me quejara si le llamaban mademoiselle, princesa, bonita, muñeca y demás sucedáneos. Que, esta vez, me había superado.
¿Qué os parece? ¿Pensáis que me he pasado con el rosa y las flores?
Á bientot.


























