Y es que el sábado nos fuimos a Alemania a hacer la compra. Como os dije estamos pegaditos a ellos. Cruzas el rio Rhin (Rhein en alemán) en 5 minutos y ya estás diciendo Guten morgen o Gute nacht. Hacemos la compra allí porque es más barato que en Francia, ¡¡¡e incluso que en España!!! Es curioso, porque su renta per capita es más alta y sin embargo el precio de los productos es más bajo. Pero bueno, este tema nos daría para otra entrada.
Si los franceses no saben vestir a los niños, no os quiero contar los alemanes. Ni a los niños, ni, a veces, a ellos mismos (que me perdone la Merkel, pero es así). A veces te dan ganas de pedir de rodillas que te arranquen los ojos para no seguir sufriendo ante lo que estás viendo.
Bueno, pues volviendo al tema que te quema, estábamos en nuestro momento compril de supermercado entre puerros y lechugas (y tiro porque me toca), completamente exento de cualquier ápice de glamour, cuando veo a una chica muy mona toda ella. Iba muy bien pintadita, su pelo de peluquería, su manicura francesa (sí, hice de Sherlock Holmes y en un momento fiché todos los detalles)... y, de repente, ¡¡¡un bolso LANCEL!!!
Chicas, no sé si conocéis esa firma. Yo no la conocía hasta que llegué a Francia y tiene unos diseños... puf, puf, puf, sobre todo los de Brigitte Bardot, pero claro, a unos precios prohibitivos. Yo, cada Navidad, cada cumpleaños, cada aniversario, suspiro por uno de ellos, pero luego me da dolor de corazón pedírselo a mi marido como regalo, puesto que a fin de cuentas es sólo un bolso. Me quedo en el escaparate buscando el más sencillo, con menos florituras, a ver si ése cuesta un poco menos, pero nada, no bajan de los 700 euros. Y tienen modelos para volverte loca, para combinar con cualquier color.
| Tan blanquito, para que lo coja el niño con sus manos sucias... 720 euros. |
| ¿A que me veis en Saint Tropez con él? 790 euros. |
| Un básico que va con todo. 890 euros. |
| Más hippie-chic. A tirar la casa por la ventana. 1.350 euros. |
| Rosa forever. 720 euros. Snif, snif. |
| Tengo unos zapatos que le irían al pelo. 890 euros. |
Tan emocionada estaba yo al ver uno de esos bolsos fuera del escaparate que no deparé en su carrito de la compra. Al volver en mí observé con gran estupor un maxicosi dentro del carrito del que sobresalían unos pies ¡¡¡con unas zapatillas blancas de deporte!!! No puede ser, no puede ser. Me acerqué un poco más para poder observar a esa criatura, y no puedo describiros lo que ví porque sólo recordarlo me entran escalofríos. ¿Cómo puedes salir tú, madre divina, con ese atuendo, tan estupenda, y luego llevar al niño con esas pintas, que era un insulto al buen gusto y al equilibrio cromático? Ganas me dieron de darle un tirón del bolso y decirle: "cuando aprendas a llevarlo, te lo devuelvo. No te lo mereces".
Hay cosas en la vida que el dinero no puede comprar. Para todo lo demás, Master Card... o un marido rico (aunque llegamos un poco tarde para esto último).
Á bientôt.




























