Hago las entradas con cuentagotas y es que, entre bodas varias, cumpleaños del niño, visitas familiares, quedadas con amigos, el tiempo no me da para mucho más.
Parece que, por ahora, todo se ha relajado un poco, las cosas vuelven a la normalidad y tengo más tiempo libre para mi. ¿Y a que no sabéis a que he dedicado ese tiempo libre? Pues a visitar las tiendas de niños en persona. Qué pena de mí, con que poco me conformo. Pero, chicas, tenia unas ganas locas de ver las colecciones en persona, face à face, después de todo un invierno viéndolas sólo a través de la pantalla. ¿Seré una persona normal?
Así que me he ido de tour, a ver si encontraba ya algo de nueva temporada o una ganga en las rebajas para el verano que viene. Me fui por el barrio "superpiji" de Madrid y entré en una tienda que ya conocía, que siempre tiene cosas preciosas, las mejores firmas del mercado. Me emocioné al ver en directo a Sapytos, Larrana, Hilda Sordo, B&B (que los adoro y este año he visto pocas cosas de ellos)... Ainsss, se me aceleraban las pulsaciones, me producía ansiedad tenerlos a todos delante de una sola vez. Me daban ganas de cogerlos, abrazarlos, restregarme por la cara los tejidos... Una cosa de lo más normal. Por esta razón casi ninguna de mis amigas conoce la existencia del blog, porque pensarían que me he vuelto loca del todo. ¡¡¡Qué vergüenza!!!
Y es que cómo cambian las cosas al verlas y tocarlas, sobre todo los tejidos. Las cámaras no aprecian bien las texturas, y no resaltan toda la intensidad de los colores.
Pues yo estaba tan emocionada inmersa en esta sensación surrealista, cuando empiezo a bajar al mundo real (no sólo por los precios, que son de infarto) si no porque que me doy cuenta que al entrar y decir "buenos días", la dependienta, quiero decir, DUEÑA de la tienda, no me ha contestado. Que después de un rato me ha mirado y me ha dicho de forma muy desagradable "¿quieres algo?" en vez de un "¿puedo ayudarte, cielo?" o "si necesitas algo, me dices, ¿vale reina?". No sé, algo con un poco más de amabilidad. Que además mira con mala cara a Guillermo cuando pega algún gritito, y que cuando le pregunto por los descuentos que tiene, sin esbozar ni una sonrisa, me dice que tiene que estar marcado en la etiqueta. Pero en la etiqueta, por mucho que ella se empeñe, no está. Y luego por teléfono hablaba de lo profesional que es y la de años que lleva en la profesión. Pues chica, dejas mucho que desear.
Así que me fui indignada y cabreada, sin recibir un "adiós, buenos días" cuando me fui.
A Dios pongo por testigo que, aunque sea la ultima tienda en la tierra que tenga el pelele que quiero en la talla que quiero y al mejor precio del mundo, no se lo pienso comprar. ¡¡¡Faltaria más!!!
Porque, chicas, en un trabajo de cara al público, lo que más se agradece es una sonrisa, una palabra agradable, y si tiene un mal días pues "desolé de la muerte", haber elegido otro trabajo. Hay veces que por el buen trato, por un detalle absurdo de la tienda, pero que a tí te ha hecho una ilusión que te mueres, me ganan para siempre, me hago fan incondicional, y le compro todo a ella aunque tenga que pagar más. Es lo que marca la diferencia.
En fin, os dejo con algunas fotos de Guillermo de este verano con unos peleles nuevos que le he comprado y que, para mi desgracia, le van justos, justos.
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Pelele Yoedu. ¡Me costó 15 euros con gastos de envío incluido! Le sienta de vicio el turquesa. |
Cualquier día se le salen los ojos de tanto abrirlos. |
Un santo cuando duerme. |
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Pelele de Todo en Piqué. Estrenó el día de su cumple. Parece más bebe, me encanta. |
Á bientôt.